Europa, Viajes

Barcelona, una delicia

Creo en el karma, creo en que todo pasa por algo, y creo que Barcelona llegó en un punto justo de mi vida donde fui capaz de apreciarla y disfrutarla en cada bocado.

Dueña de una cultura enogastronómica deliciosa, Barcelona me mostró la combinación perfecta entre tradición y modernismo.
Me hizo ver con la facilidad y el dinamismo que pueden convivir ambos mundos.

Restaurantes, granjas, mercados y más.

Esta ciudad se ganó un lugar en mi paladar desde el primer momento, y por transitiva, en mi corazón.
Y si lo dulce alegra el alma, Barcelona me transportó a un pico de felicidad infinita. Bastaron dos mordiscos del mejor croissant que probé jamás para tener las energías y ganas suficientes para descubrir que otras cosas me esperaban por ahí.
Y resulta que por ahí me esperaban Granjas (especie de bares) que sirven xurros con chocolate caliente, chocolaterías que con solo ver las vidrieras se engorda, y pastelerías que te hacen agua la boca.

Note to self: ¡Bendita seas influencia francesa en la pastelería de esta hermosa ciudad!

xurros con chocolate caliente

Mercado de la Boquería

Entre edificios Gaudianos, las ramblas, el barrio Gótico y una playa artificial construida para las Olimpiadas del 92′ me encontré con el Mercado de la Boquería.
Cuidado hasta en el último detalle, este mercado es un lugar fantástico donde se cruzan costumbres y culturas, dentro de ellas la nuestra, así que si alguno está con nostalgia se puede comer un rico alfajor que acorte la distancia.

Boquería Barcelona

Así es, esto es el éxtasis del gusto, el mero significado de foodporn.

Paella Boquería

Y como si todo esto no fuera suficiente, Barcelona nos deleitó con sus tapas o pinchos (versión vasca). Una tradición española que mezcla el concepto de comer con el de socializar. Las tapas son pequeñas porciones de comida que cambian de una región a otra, algunas tienen nombre propio, algunas son grandes y otras pequeñas, pero les puedo asegurar, son todas absolutamente deliciosas.

Bacoa, la mejor hamburguesa de mi vida.

Como todo en esta vida, lo bueno llega a su fin, pero obviamente ¡fue a la grande!
En uno de los tours que hicimos, el guía nos mostró una hamburguesería y nos dijo que iba a ser la mejor hamburguesa de nuestras vida. Mi inocencia me hizo pensar que estaba exagerando…
Así conocí Bacoa, la vara con la que mediré el resto de las hamburguesas de mi vida.

Bacoa Barcelona

Bacoa

Carne de ternera ecológica, vasos que parecen de plástico pero están hechos de maíz, menús de papel reciclado donde uno plasma su orden, y por sobre todo un personal muy simpático, hicieron de este el lugar perfecto para despedir nuestro viaje.

Creo ferviente que comer da felicidad, y dado que Barcelona es una delicia, yo aquí sería eternamente feliz.

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